El Tiempo
Enero 19, 2008 por Miguel Ángel Martín
El “Tiempo” siempre ha sido una de esas palabras sin una definición clara que deje conforme a todo el mundo y, precisamente por eso, tiene multitud de significados: en Gramática, en Música, Meteorología, … Pero no me refiero a esos significados, sino al Tiempo sin la presencia de cualquier contexto.
Podríamos decir que el tiempo es una magnitud, una forma de medir algo, como por ejemplo, la masa. La masa mide la cantidad de materia; Pero el tiempo mide la cantidad de … ¿tiempo? No sé.
Lo que está claro es que aún sin entenderlo podemos comprender su valor: Nadie se asusta al oír que el tiempo condiciona nuestras vidas. Lo condiciona todo, pero continúa imperdurable. No se detiene ante nada ni ante nadie, no se ha detenido nunca, lo cual nos lleva a pensar que nunca lo hará.
Una vez me di cuenta de que el Presente no existía realmente. Es una forma de referirse a la línea que separa Pasado y Futuro. Presente es AHORA, y ahora ya es Pasado. No es que sea fugaz; es que, desde el punto de vista técnico, es un “instante” (intervalo de tiempo cuya duración tiende a 0), lo más cercano a 0 que puedas imaginar; En definitiva, nada.
Así que cada uno es libre de tener su propio presente: Mi presente pueden ser los dos últimos minutos del pasado más los dos próximos minutos del futuro, como si fuera un margen de error: Mi presente es 0 ± 2 minutos.
Sin embargo, a pesar de no ser nada, es algo trivial. Nuestra vida se compone de instantes. Cada cosa que hagas o no hagas condiciona tu vida. Tomas decisiones a cada instante de tiempo, tienes muchas posibilidades, pero sólo eliges una, y además no hay vuelta atrás. Todos partimos del mismo tronco, del mismo camino; pero siempre hay que tomar una decisión cuando se bifurca, y al final, llegaremos a la rama terminal. Lo que hay alli ¿es bueno, malo, nos gusta o no nos gusta? Tampoco lo sabremos hasta llegar; Y eso sí que asusta.
Yo creo que es por eso que la gente dice aquello de “El tiempo es oro”. Son las 22:35:13 del 19 de enero de 2008 d.C. Este instante no volverá a ocurrir jamás, y mi decisión ha sido estar escribiendo esto. Espero que haya sido la correcta.